Una de las actividades físicas y ocupacionales con mayor impacto positivo en personas de la tercera edad, es el yoga. Este es muy recomendable por su gran variedad de beneficios psicológicos, físicos y sociales. Si bien, el proceso del envejecimiento involucra una serie de padecimientos, la práctica del yoga puede ayudar a prevenirlos o incluso aminorarlos, por lo que su práctica regular es indicada por los profesionales de la salud.

Por otro lado, los pacientes que sufren de ansiedad, depresión, enfermedad de Parkinson, artritis, etc, les resulta muy conveniente, debido a que el yoga puede ser parte de un tratamiento integral. La práctica de esta disciplina ayuda a tener una mejor respiración, así como una mejor postura, lo cual resuelve algunos problemas propios de la edad avanzada, como mala digestión, problemas cardiovasculares, insomnio, etc.

Antes de poner en práctica el yoga, en personas de la tercera edad, se debe consultar con un médico, para conocer las posturas que sí pueden ser realizadas por los pacientes, de acuerdo a su capacidad física y flexibilidad, esto para evitar lesiones.